Martina es profesora y se resiste a tener
que comunicarse con las personas a través de una pantalla, algo que se está
poniendo muy de moda en la España de los noventa. Los chats atraen a todo el
mundo, pero, sin duda, comienzan a ser una gran fuente de problemas.
Y
justo eso es lo que se encuentra Martina cuando, animada por unos amigos,
acepta que entre en su casa, en su salón y en su vida su primer ordenador.
Chats, amigos, risas, noches interminables de diversión... Todo se vuelve
idílico cuando una persona de ese nuevo mundo, a quien ni ha visto nunca ni
conoce, llama su atención, y su sola presencia a través de la pantalla la atrae
cada vez más.
Sin
embargo, de pronto alguien la persigue y acosa, y empieza a tener miedo, sobre
todo porque no tiene manera de averiguar si pertenece a la vida real o a la
virtual.
